A Júpiter
Luós de Góngora
Tonante monseñor, ¿de cuándo acá
fulminas jovenetos? Yo no sé
cuánta pluma ensillaste para el que
sirviéndote la copa aún hoy está. El garzón frigio, a quien de bello da
tanto la antigüedad, besara el pie
al que mucho de España esplendor fue,
y poca, mas fatal, ceniza es ya.
Ministro, no grifaño, duro sí,
que en Líparis Estérope forjó,
piedra digo bezar de otro Pirú,
las hojas inflamó de un alhelí,
y los Acroceraunios montes no.
¡Oh Júpiter, o tú, mil veces tú! |