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Marisa (Queria ser) Corresponsal
Cuevas Merino, Genoveva

Marisa, (Quería ser) Corresponsal

Era la pequeña de cuatros hermanos. De cabellos rubios, ojos de color azul profundo le daban un aire infantil e ingenuo. De voz suave y de carcajada fácil. Le gustaba mucho estudiar, soñaba ser algún día Corresponsal, para poder así conocer mundo. Entres sus compañeras tenía muy buena relación y era querida por todas. Siempre traía buenas notas. Con solo nueve años la premiaron por ser la mejor estudiante del colegio donde asistía.
Sus hermanos nunca la tenían en cuenta y ella los miraba sentada en una silla mientras ellos jugaban. Cuando hacían alguna travesura, al ver a su padre corrían para esconderse, pero ella continuaba sentada sin moverse y era a quien recibía el castigo.

A pesar de intentar convencerlo que solo los miraba como jugaban la cogía del brazo y la castigaba en su habitación. Sus padres la querían pero siempre la tenían castigada no la entendían cuando decía, – “no es justo yo solo miraba” -.

Su padre, un hombre de bien aceptaba que sus hijos varones estudiaran la carrera deseada o un proyecto personal mientras las mujeres solo debían aprender las labores del hogar para ser unas buenas amas de casa.
Ella, tenía fuertes batallas ya que no estaba de acuerdo con el rumbo que quería tomar a pesar de venir de familia viajera, establecida en California y en otros países.

La pusieron a trabajar como aprendiza en un taller de costura. Cansada de enfrentarse a su padre y para no volver a enfadarse con él aceptó ese trabajo pero por la noche iba a un centro a estudiar. Trabaja de dependienta en una Pastelería los fines de semana y fiestas locales para poderse poder pagar las clases. Como terminaba muy tarde de estudiar lo justificaba aludiendo que la hacían salir más tarde del taller de costura porque tenían mucho trabajo.

Tras enterarse su padre del empeño que hacía para poder compaginar las dos cosas finalmente la permitió dedicarse por completo a los estudios.

Cuanto más mayor era más deseos y ganas tenía de hacer realidad su sueño. No salía con nadie se pasaba los fines de semana estudiando para recuperar los cursos perdidos hasta lograr la titulación y tirar adelante con los idiomas imprescindible para poder viajar a otros países.

Trabajó mientras se preparaba para las oposiciones. Pero encontró otro obstáculo, en la boda de una de sus hermanas conoció un joven del cual se enamoró e iniciaron una relación, y cada día la venía a recoger al trabajo sin apenas dejarla que se pudiera despedir de sus compañeras.

No la dejaba ni un momento, pasó el tiempo y no pudo presentarse a las oposiciones que con tanto afán y trabajo había preparado. Se casarón sin apenas darse cuenta de lo que realmente quería y sin darse cuenta que su marido tenía un perfil similar a su padre. Imposible trabajar y compaginar los trabajos de casa con una persona que solo exigía, no colaboraba en nada y cuando llegaba a casa quería que todo estuviera dispuesto.
Tras cuatro años de casada se encontró con dos hijos, un marido que no sabía nunca cuando llegaba, y sin medios de localizarlo en caso de alguna emergencia.

Tras muchas disputas con el marido y ante su pasividad en apoyarla para que pudiera realizar su sueño y por el cariño que tenía a sus hijos, sabía que ambas cosas no eran compatibles si no tenía ayuda, se olvidó para siempre de que quería ser Corresponsal.

Para poder colaborar en los gastos de casa, gracias a su padre que la obligó a aprender a coser pudo aplicar los conocimientos adquiridos y montar un pequeño taller en casa lo que permitió a sus hijos que pudieran seguir estudiando. Pasado un tiempo acabaron sus estudios a pesar de las dificultades para salir adelante.

Marisa ya una mujer madura, reflexionaba un día con su nieta Laura, una niña muy destacada en el colegio que empezaba a despertar a la edad de salir con amigos, y etaba dispuesta a abandonar sus estudios.

Marisa, decidió que iba a poner sus fuerzas al máximo con esa niña, ante todo debía llegar a ser una mujer realizada y culturalmente formada. Lo que viniera después debía de der perfectamente compatible pero le iba a enseñar que nunca debería abandonar un sueño porque para ser feliz debería aprender a ser ella misma.

BEBA